Cuándo la imagen aporta algo

Aporta cuando hay que saber qué hay dentro de un conducto: un atasco que vuelve al mismo sitio, la duda entre obstrucción y rotura, o un tramo que se quiere documentar antes de una obra. No aporta gran cosa si el sifón está a la vista y el resto de la casa desagua bien. El servicio es la inspección de tuberías con cámara.

Cómo se prepara y qué se puede entregar

Hace falta un punto de entrada —arqueta, registro o aparato— y, a veces, una limpieza previa: la cámara no ve a través del lodo. Se recorre el tramo que la sonda alcanza y se anotan los hallazgos.

La grabación y el informe escrito existen si se contratan. Un ejemplo: antes de cambiar el solado de un patio, ver el tubo que lo cruza permite saber si hay una grieta. Eso no es un informe de toda la finca.

Límites del diagnóstico

No se ve lo que está más allá de un colapso, de un diámetro incompatible o de un acceso imposible. Tampoco se evalúan varios colectores a la vez: eso es una inspección de red, con otro alcance. La cámara no repara ni certifica la obra de un tercero.